MÉTODO
Un método de evaluación y regulación del estado bioeléctrico de los tejidos del cuerpo humano, mediante campos magnéticos estáticos de intensidad moderada.
01
La bioelectricidad
El voltaje de cada célula gobierna su comportamiento
Entre el interior y el exterior de toda célula existe una diferencia de potencial eléctrico: el potencial de membrana, o Vmem.¹ Ese voltaje determina el comportamiento de la célula —proliferación, diferenciación, secreción, muerte programada— y opera en todos los tejidos, con escalas de tiempo propias: milisegundos en la neurona, minutos o días en la piel, la fascia y las vísceras.
El potencial procede del transporte de iones a través de la membrana. Canales que se abren y se cierran, y bombas que trabajan en contra del gradiente, distribuyen sodio, potasio, calcio y cloro de manera desigual entre ambos lados, y esa separación de carga se conserva a lo largo de una membrana de pocos nanómetros de espesor. El valor resultante se registra con microelectrodos, y también con indicadores fluorescentes que modifican su emisión según el potencial de la célula que los incorpora.
El valor indica en qué régimen trabaja la célula. Una célula diferenciada permanece hiperpolarizada, entre −60 y −90 milivoltios, y ejerce su función especializada. Una célula proliferativa permanece despolarizada, entre −10 y −30.² Cone describió en 1971 un umbral de potencial a partir del cual la célula inicia la síntesis de ADN y entra en mitosis.
La relación se verifica en ambos sentidos. La despolarización experimental de un cultivo induce proliferación; la hiperpolarización induce diferenciación.

Fig. 1 — El interior de la célula se mantiene negativo respecto al exterior. Esa diferencia es el potencial de membrana.
02
El cuerpo como agente
Cada órgano regresa a un voltaje de referencia propio
El hígado transforma y elimina los compuestos que le llegan. El sistema inmune distingue lo propio de lo ajeno, responde en proporción a la amenaza y cierra la inflamación que él mismo inició. El intestino absorbe y mantiene una barrera selectiva. Cada uno trabaja por conseguir algo, y ajusta sus medios cuando las condiciones cambian. Un sistema biológico que se comporta así recibe el nombre de agente, en el marco que Michael Levin formuló en 2022.
Cada agente opera desde un voltaje de referencia: el valor que su regulación toma como correcto y al que regresa cuando una perturbación lo desvía. Esa referencia se reajusta con la experiencia, y ese reajuste constituye una adaptación normal. Cuando queda fijada en una posición que ya no corresponde a las condiciones presentes, el tejido continúa defendiendo un estado que dejó de ser el adecuado, y esa defensa es la que mantiene el cuadro.
La referencia no es una abstracción. Es un valor de potencial de membrana, del tipo descrito en la sección anterior, y por eso puede modificarse por la misma vía por la que se modifica cualquier estado eléctrico de un tejido.
03
Qué significa regular
Una zona del tejido puede quedar incomunicada del resto
Las células vecinas se comunican por uniones comunicantes: canales que atraviesan las dos membranas y ponen en contacto sus citoplasmas. A través de ellas intercambian iones y moléculas pequeñas, y con ellos comparten su estado eléctrico.
Un golpe, una cirugía o una extracción dental rompen membranas celulares. El potasio que las células contienen en concentración alta pasa al espacio que las rodea, donde su concentración sube de unos 4 milimolar a entre 20 y 40. Ese exceso despolariza a las células vecinas, que están intactas: su potencial pasa de unos −70 milivoltios a −30 o −40. Al despolarizarse cierran sus uniones comunicantes, y la zona queda incomunicada del tejido que la rodea, estabilizada en un voltaje distinto al de su entorno. Ese estado recibe el nombre de isla bioeléctrica.
La condición se mantiene por sí sola. Para recuperar su voltaje, esas células necesitan que el potasio del medio se depure; con las uniones cerradas y la microcirculación comprimida por el edema, esa depuración no ocurre. Las células de la zona conservan su maquinaria y lo que sabían hacer: lo que perdieron es la comunicación con el conjunto. Por eso una zona lesionada hace quince años puede comportarse igual que una del año pasado.
El método localiza esa zona y aplica el campo magnético para restituir las condiciones en las que el tejido recupera su voltaje y sus uniones vuelven a abrirse.
Fig. 2 — Las células comparten su voltaje por uniones abiertas. Cuando una zona cierra esas uniones, queda incomunicada y se estabiliza en un voltaje distinto al del tejido que la rodea.
04
El instrumento y el procedimiento
El imán modifica el voltaje de las células que su campo alcanza
El instrumento es un imán permanente. Mantiene su campo a partir de la alineación de los momentos magnéticos de su material, sin corriente externa y sin consumo de energía, y conserva su intensidad durante años. Su campo es estático: no varía en el tiempo, a diferencia de los campos pulsados y de los de radiofrecuencia.
Ese campo actúa sobre la membrana de las células que alcanza. Los fosfolípidos que la forman se reorientan en parte, y esa reorientación deforma la geometría de los canales por los que entran y salen los iones, con lo que cambia su velocidad de apertura y, con ella, el voltaje de la célula.² La vía está documentada de principio a fin en los canales de calcio de tipo T: al bloquearlos con un fármaco, el efecto del campo desaparece.
Un nodo es una zona del cuerpo cuyo estado eléctrico se apartó del rango propio de su tejido, y por eso responde de manera distinta al campo del imán. Cada tejido tiene su rango, y no existe un valor único válido para todo el cuerpo. Cuando dos nodos pertenecen a la misma red y su desregulación aparece a la vez, forman un dipolo, y por eso los imanes se colocan de dos en dos.
El procedimiento tiene dos momentos. En el rastreo, el terapeuta recorre el cuerpo con el imán y registra las zonas que responden a su campo; el resultado es un perfil bioeléctrico, que indica dónde respondió el tejido, cuántas zonas hay y cómo se relacionan entre sí. En la aplicación, coloca los imanes sobre las zonas que ese perfil señaló.
La intensidad que importa es la que llega al tejido. El campo decae con la distancia según una ley aproximada de cubo inverso, de modo que un imán que entrega entre 100 y 500 militeslas en su superficie alcanza el tejido con 10 a 50 a dos o tres centímetros de profundidad. Esa franja cae dentro del rango en el que los efectos sobre la membrana están documentados, entre 2 y 80 militeslas.
2 · Nota
El campo se mide en teslas, que es la unidad de la literatura médica. Un tesla equivale a diez mil gauss: 0.5 teslas y 5,000 gauss son el mismo campo. La intensidad de un imán se verifica con un gaussímetro de efecto Hall.
05
El acoplamiento
El acoplamiento entre células se pierde antes que las células
Las uniones que comunican a una célula con sus vecinas están hechas de conexinas, proteínas que se ensamblan formando el canal por el que pasa la señal. La más extendida en el organismo es la conexina 43.
En el tubo digestivo que envejece, la cantidad de conexina 43 disminuye antes de que se pierdan las células que marcan el ritmo del intestino y las neuronas de su pared.¹⁴ El trabajo que lo estableció comparó el estómago, el yeyuno y el colon de animales de 2, 12, 16, 20 y 24 meses, y lo verificó después en colon humano de edad avanzada: el descenso de conexina 43 aparece primero, y la pérdida de células viene después.
El mismo patrón se repite en otros tejidos. En el hígado con enfermedad crónica, la conexina que comunica a los hepatocitos entre sí está disminuida. En el intestino con enfermedad inflamatoria, la conexina 43 se redistribuye hacia otra cara de la célula, junto con una caída de las proteínas que cierran el espacio entre una célula y la siguiente.
La falla tiene siempre la misma forma: cada pieza conserva su maquinaria y pierde su relación con las demás. El epitelio sigue cerrando, secretando y renovándose, y pierde el acoplamiento con sus vecinas. El músculo del tubo conserva intacta su capacidad de contraerse, y pierde la señal que le indica cuándo hacerlo. El sistema inmune conserva sus programas de respuesta, y pierde la capacidad de pasar de uno a otro.
De ahí se sigue el dato con más consecuencia práctica de todo este apartado. Existe una etapa en la que el acoplamiento ya cayó y las células todavía están ahí, completas y capaces. Esa etapa es la que este método alcanza.
Conexina
Cada canal entre dos células lo forman doce copias de una misma proteína, seis aportadas por cada célula. La conexina 43 es la variante más abundante en el organismo humano.
Sun T, Li D, Hu S, et al. Aging (Albany NY). 2018;10(12):3851–3865. PMID 30530917.
Fig. 5 — Dos curvas sobre el mismo eje de tiempo: la cantidad de conexina 43 y el número de células. La primera desciende antes que la segunda, y entre ambas queda la franja donde el acoplamiento se perdió y las células permanecen.
Biblioteca RB
Publicaciones
Artículos sobre la biología eléctrica del cuerpo y sobre el método.
El cuerpo bioeléctrico
Toda célula mantiene un voltaje, y ese voltaje decide qué hace
El equipo de Michael Levin, en la Universidad de Tufts, fijó un estado de voltaje en un grupo de células del intestino de un renacuajo. En ese sitio creció un ojo completo.
01 · 7 min
Un campo magnético estático llega a la célula por cuatro vías, y las cuatro terminan desplazando el voltaje de membrana
02 · 7 min
Camino formativo
PROGRAMA FORMATIVO
Marco conceptual
Práctica supervisada
Criterio profesional
Dirección académica
Dr. Miguel Ojeda Rios. Revisión editorial, desarrollo documental y programa de formación.